
La marcha indígena que defiende el TIPNIS ingresó al promediar las 10.50 de este viernes a la plaza principal de Caranavi en medio de aplausos y expresiones de solidaridad por parte de los pobladores. La caravana del TIPNIS pernoctará en esta localidad para luego proseguir su recorrido mañana sábado a la sede de gobierno, a 160 kilómetros de Caranavi.
Un reducido contingente policial escoltó a los marchistas, cuyas sirenas rompieron la monotonía del lugar y despertaron un sentimiento de apoyo a la causa indígena que tras la violenta represión que sufrió en Yucumo el 25 de septiembre pasado, logró reponerse en medio del respaldo de la población boliviana, que protagonizó diferentes movilizaciones en contra del gobierno del presidente Evo Morales.
Caranavi vivió un ambiente festivo y de algarabía en torno a los marchistas, a quienes los pobladores abrazaron, dieron la mano y obsequiaron refrescos. Atrás quedaron los anuncios hostiles de los colonizadores simpatizantes del gobierno del MAS, quienes no estuvieron presentes en el momento del arribo de la marcha.
Tras su llegada, los indígenas se trasladaron hasta la Plaza Simón Bolívar, donde instalaron su campamento.
Caranavi recibe con aplausos a los indígenas defensores del TIPNIS
La Paz, 7 de octubre (Oxígeno).- La marcha indígena en defensa del Tipnis, salió de la población de Carrasco (al norte de La Paz) a las 05.00 de hoy con dirección a Caranavi, la ciudad intermedia más importante de los yungas de La Paz y caracterizada por una fuerte presencia de colonizadores afines al MAS como de vecinos que aún no olvidan los hechos violentos y fatídicos del 2010.
Hace unos minutos llegaron a la llamada capital cafetalera del país, donde fueron recibidos por los vecinos, estudiantes y niños con señales de elogio y cerrados aplausos.
Según un reporte de radio Erbol, desde aquella población los “organizadores del recibimiento continúan con el recojo de víveres como refrescos, frutas y otros, además de dinero”. El comandante de la Policía provincia de Caranavi, coronel Abel de la Barra, informó que existe “absoluta tranquilidad”.
Caranavi está distante a 15 kilómetros de Carrasco de donde partió la marcha. En la denominada capital cafetalera existe movimiento de grupos de vecinos y campesinos que organizan el recibimiento de la columna de marchistas aunque también existe indiferencia de otros.
Se espera que hombres, mujeres, niños, jóvenes y adultos que son parte de la marcha lleguen cerca del mediodía. La marcha indígena de tierras bajas salió desde Trinidad el 15 de agosto en contra de que el segundo tramo de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos atraviese el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).
A pesar del temor de la directiva de los indígena de posibles agresiones por parte de algunos militantes del MAS a su llegada a Caranavi, los dirigentes del lugar aseguraron que dejarán pasar la marcha aunque la consideran política.
Una vez que lleguen al lugar comenzará la caminata en ascenso hacia la cumbre. Este sector es uno de los más complicados de la caminata por las bajas temperaturas que existe en el lugar. En pasados días, los marchistas pidieron de la colaboración de la gente para que les puedan dotar de frazadas y abrigo, con el fin de combatir el frío.
Un reducido contingente policial escoltó a los marchistas, cuyas sirenas rompieron la monotonía del lugar y despertaron un sentimiento de apoyo a la causa indígena que tras la violenta represión que sufrió en Yucumo el 25 de septiembre pasado, logró reponerse en medio del respaldo de la población boliviana, que protagonizó diferentes movilizaciones en contra del gobierno del presidente Evo Morales.
Caranavi vivió un ambiente festivo y de algarabía en torno a los marchistas, a quienes los pobladores abrazaron, dieron la mano y obsequiaron refrescos. Atrás quedaron los anuncios hostiles de los colonizadores simpatizantes del gobierno del MAS, quienes no estuvieron presentes en el momento del arribo de la marcha.
Tras su llegada, los indígenas se trasladaron hasta la Plaza Simón Bolívar, donde instalaron su campamento.
Caranavi recibe con aplausos a los indígenas defensores del TIPNIS
La Paz, 7 de octubre (Oxígeno).- La marcha indígena en defensa del Tipnis, salió de la población de Carrasco (al norte de La Paz) a las 05.00 de hoy con dirección a Caranavi, la ciudad intermedia más importante de los yungas de La Paz y caracterizada por una fuerte presencia de colonizadores afines al MAS como de vecinos que aún no olvidan los hechos violentos y fatídicos del 2010.
Hace unos minutos llegaron a la llamada capital cafetalera del país, donde fueron recibidos por los vecinos, estudiantes y niños con señales de elogio y cerrados aplausos.
Según un reporte de radio Erbol, desde aquella población los “organizadores del recibimiento continúan con el recojo de víveres como refrescos, frutas y otros, además de dinero”. El comandante de la Policía provincia de Caranavi, coronel Abel de la Barra, informó que existe “absoluta tranquilidad”.
Caranavi está distante a 15 kilómetros de Carrasco de donde partió la marcha. En la denominada capital cafetalera existe movimiento de grupos de vecinos y campesinos que organizan el recibimiento de la columna de marchistas aunque también existe indiferencia de otros.
Se espera que hombres, mujeres, niños, jóvenes y adultos que son parte de la marcha lleguen cerca del mediodía. La marcha indígena de tierras bajas salió desde Trinidad el 15 de agosto en contra de que el segundo tramo de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos atraviese el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).
A pesar del temor de la directiva de los indígena de posibles agresiones por parte de algunos militantes del MAS a su llegada a Caranavi, los dirigentes del lugar aseguraron que dejarán pasar la marcha aunque la consideran política.
Una vez que lleguen al lugar comenzará la caminata en ascenso hacia la cumbre. Este sector es uno de los más complicados de la caminata por las bajas temperaturas que existe en el lugar. En pasados días, los marchistas pidieron de la colaboración de la gente para que les puedan dotar de frazadas y abrigo, con el fin de combatir el frío.


